La República Dominicana es un país eminentemente cristiano. Dudamos que exista otra nación que pueda enarbolar los principios religiosos, específicamente los que se refieren al catolicismo, como el nuestro. Los ejemplos sobran, veamos:

La Hispaniola es “descubierta” por Cristóbal Colón, como parte de una empresa financiada por Isabel la Católica y Fernando de Aragón, es por lo que el Almirante de la mar oceánica toma estas tierras en el 1492 en nombre de los Reyes Católicos, ahí inicia todo. Igualmente, por influencia de la orden de los Dominicos, por intermedio de Fray Bartolomé de las Casas, se da inicio al tráfico de esclavos desde África.

La República Dominicana debe su nombre como reconocimiento al trabajo emprendido por la orden de los dominicos en estas tierras. Su nombre es el resultante de la combinación del latín, dominus (señor) y canis (perro), con lo que quedo consignado en nuestro gentilicio, somos dominicanos, o Perros de Dios.

Por igual la ciudad capital, fundada por Bartolomé Colon en el año 1498, obedece su nombre al sacerdote Domingo de Guzmán Garcés. Aunque existen otras teorías sobre el origen del nombre esta resulta la más creíble.

La Universidad Autónoma de Santo Domingo originalmente llevo el nombre de Santo Tomas de Aquino, miembro prominente de la orden de los Dominicos. Esta fue autorizada mediante bula papal del 28 de octubre del año 1538, con lo que se fundaba el primer centro de altos estudios de América.

Nuestra bandera lleva plasmada la cruz, como símbolo inequívoco de nuestro cristianismo, en ella se leen las frases Dios, Patria y Libertad, mientras que en el centro de nuestro lienzo patrio se observa la biblia, abierta en Juan 8:30, con la frase; “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará Libre”. Somos el único país del mundo que exhibe la biblia abierta en su bandera.

La virgen María, que alcanzo la Alta-gracia de concebir el hijo de Dios, es la madre espiritual de los dominicanos y su centro de adoración principal lo es la basílica de Higüey, donde acuden cada año miles de peregrinos a adorar a la madre de Cristo.

La República Dominicana es uno de los nueve países latinoamericanos signatarios del concordato con el Vaticano. Este fue firmado, por conveniencia política, en el año 1954, por el dictador Rafael Leónidas Trujillo con la Santa Sede.

Las pocas cuadras que conforman la ciudad amurallada están repletas de monumentos religiosos: una catedral, cuatro Iglesias, una capilla, un convento y un monasterio. La gran mayoría han sobrevivido a las inclemencias del tiempo. Por igual observamos que nuestras provincias, barrios y calles llevan nombres de santos o personalidades con alguna influencia cristiana y es que esta es una nación cimentada sobre profundos aspectos religiosos.

Por: Miguel Merejo

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